El preparacionismo en la sociedad actual
Qué hemos aprendido sobre preparacionismo?
Buena pregunta. Mirando los acontecimientos recientes (pandemias, conflictos, apagones puntuales, crisis energéticas, climáticas y de suministros), creo que hemos aprendido varias lecciones clave sobre el preparacionismo, y no todas coinciden con la imagen extrema que se tenía antes.
– Prepararse ya no es paranoia, es resiliencia
Antes, el preparacionismo se asociaba a escenarios apocalípticos. Hoy hemos visto que las disrupciones reales son más “mundanas” (Apagones, caídas de comunicaciones, pandémias, etc…)
Tener agua, comida, baterías, medicinas o medios de comunicación alternativos dejó de ser exagerado y pasó a ser sentido común.
– Lo más importante no es el equipo, sino la experiencia
Después de los varios acontecimientos sucedidos en los últimos años podemos darnos cuenta de que no sirve de nada tener el mejor equipamiento si no sabemos usarlo. Ese conocimiento o experiencia nos ayudará a afrontar los futuros momentos de crisis y ponerlos en práctica haciendo varios simulacros para encontrar posibles mejoras en nuestro plan. Es por eso que el mejor plan siempre es el mas simple y fácil de recordar por nosotros y por aquellas personas que forman parte del plan.
Todo esto conecta con el enfoque de preparación práctica en lugar de planes demasiado fantasiosos.
– La comunidad es más fuerte que el individualismo
Uno de los grandes mitos que cayó es el del “lobo solitario”. Se ha comprobado que lo que mejor funciona es la organización colectiva, tal y como pudimos ver en el caso de la Dana en Valencia. Sobre todo podemos dividirnos en 3 grandes colectivos:
- Vecinos de a pie, sin conocimientos técnicos ni organización pero aportan gran cantidad de mano de obra.
- Los grupos locales organizados y capaces de dirigir a la gente.
- Los radioaficionados, voluntarios y gente con conocimientos técnicos que aportan los medios necesarios para que la organización sea mas eficiente.
Estos 3 grupos ya han demostrado ser claves cuando falla lo centralizado. El preparacionismo moderno es más colaborativo que aislado.
– Las comunicaciones son críticas
Aquí se ha aprendido muchísimo:
- Dependemos demasiado de internet y del móvil
- Cuando fallan, quien tiene alternativas (radio, redes locales, malla, etc.) tiene ventaja
- La información fiable es tan vital como el agua
No es casualidad que haya resurgido el interés por la radio, sistemas mesh y comunicaciones descentralizadas.
– Prepararse también es cuidar la salud mental
En momentos de crisis se ha demostrado que el estrés, el miedo y la desinformación son mas peligrosos que la propia crisis, es por eso que prepararse nos proporciona tranquilidad y capacidad de reacción para afrontar de la mejor forma posible cualquier acontecimiento.
El preparacionismo sano reduce el pánico, no lo alimenta.
– Lo que hemos aprendido es que el preparacionismo:
- No va de “el fin del mundo”
- Va de estar listo para lo inesperado
- Es una forma de responsabilidad personal y colectiva
No para vivir con miedo, sino para vivir con más autonomía y menos dependencia.
Nos tomamos en serio el preparacionismo?
En general, la sociedad no se lo toma realmente en serio, aunque dice que sí. Hay una diferencia clara entre conciencia y acción.
– Se reconoce el riesgo… pero se delega
La mayoría de la gente hoy admite cosas como: «puede volver a pasar», «el sistema no es sólido» o «dependemos demasiado de internet». Pero justo después nos viene la idea de que alguien se encargará ya sean gobierno, empresas, servicios de emergencia, lo cual crea una falsa sensación de seguridad.
– Se percibe como algo lejano o excepcional
Aunque los eventos han sido recientes, psicológicamente ocurre esto:
- “Eso fue una vez”
- “No pasará aquí”
- “No será tan grave la próxima vez”
El ser humano normaliza muy rápido la crisis cuando vuelve la comodidad. La memoria social es corta.
– El estigma sigue existiendo
El preparacionismo aún arrastra etiquetas como que es exagerado, alarmista e incluso conspiranico.
Eso hace que mucha gente prefiera no hablar del tema, aunque en privado sí tenga miedo o dudas. Curiosamente, cuando ocurre una crisis, esas mismas personas reaccionan tarde y de forma caótica.
– Instituciones vs. realidad
Hay planes oficiales, simulacros y protocolos, pero no se comunican de manera eficaz al ciudadano, tampoco están pensados para poder aplicarlos a nivel domestico y están basados en que todo el mundo colabore o aporte su granito de arena pero al no haber puesto en conocimiento de los ciudadanos estos planes, resultan ser ineficaces.
Eso deja un vacío entre lo institucional y lo real.
– Donde sí cambia la mentalidad
Hay dos grupos donde sí se nota un giro:
- Personas que ya vivieron una crisis directa
- Gente técnica o práctica (sanitarios, radioaficionados, voluntarios, logística, energía)
Ahí el preparacionismo se ve como responsabilidad, no como paranoia.
En resumen, la sociedad sabe que algo puede pasar, pero siempre pensamos que a nosotros no nos tocará o que alguien se hará cargo de la situación y por eso no nos preparamos ante una situación de emergencia.
Hasta que pasa algo. Y entonces todo el mundo corre a la vez.
El preparacionismo serio no es ir contra la sociedad, es compensar esa inercia. Prepararse sin ruido, sin miedo y sin alardes.
Cómo podemos cambiar esto? Esa es la pregunta clave, y la respuesta corta es: No se puede, al menos desde mi punto de vista. La sociedad se ha acomodado en pensamientos como que «otro lo solucionará», «a mi no me va a ocurrir» y a pesar de haber vivido varios acontecimientos realmente graves, el cerebro olvida con mucha rapidez y tomar conciencia de que puede volver a ocurrir cualquier emergencia siempre se deja para otro día.
Si queremos que una próxima contingencia no nos sobrepase, lo primero es concienciarnos de que puede volver a ocurrir cualquier cosa y debemos prepararnos para cualquier escenario posible.
De nosotros depende que ese momento sea mas fácil o mas difícil de afrontar.
EA7EDF